Evasión a la infancia

El otro día N me regaló una cosilla que me hizo volver a la infancia:

¿Os acordáis del primer día de cole? Aquel olor a material nuevo me encantaba. Me pasaba horas forrando los libros y etiquetando desde la calculadora Casio molona hasta la goma de borrar haciéndole un Tatoo con el Pilot punta fina. El primer día de cole, como si de un ritual se tratara, abríamos el pupitre, comprobábamos que no nos había tocado el más roto, sacábamos los 15 kg de libros que llevábamos en la mochila y por último sacábamos el estuche. Era fundamental que molase y que tuviese todo el set completo y todos los bolis de todos los colores habidos y por haber. Parece mentira como un solo objeto, un regalito compuesto por unos clips en forma de orejas, una goma en forma de labios, unos ojos de imanes y una nariz que saca punta pueda evadirme tan a lo bestia a toda una etapa entera de mi vida. Si no lo habéis experimentado nunca, no lo dudéis y probad…os sorprenderá lo que la mente puede recordar y las asociaciones que hace uniendo un olor de un plastidecor o el sonido de un rotulador que ya no pinta, con nuestra memoria.

S – El equipo de Me gusta o no

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