Jeringuillas asesinas

Que mal lo está pasando la niña

Soy una persona tranquila pero me convierto en una histérica compulsiva con un ataque de pánico cuando se me acerca un médico para pincharme (análisis…vacunas…). Como sé que no soy la única, dedico este post a aquellas personas que saben de lo que estoy hablando. ¿Eres tú una de estas personas? Entonces seguro que me entiendes. Por eso voy a explicar una situación normal y corriente en el mundo de un fóbico a las agujas y las soluciones inútiles y otras que no lo son tanto. El proceso es siempre el mismo y, como no, no varió el otro día en el que me tuve que hacer una analítica de sangre. El día antes empiezo ya con dolores de barriga de los nervios.

Esa noche me resulta imposible dormir así que el planteamiento es el siguiente:

  • PROBLEMA – no ser capaz de pegar ojo.
  • SOLUCIÓN INUTIL – cerrar fuerte los ojos y esperar a dormirte / empezar a comer compulsivamente.
  • SOLUCIÓN ÚTIL – leer o mirar series hasta caer muerta (consejo de N).

Por la mañana te levantas con una mentalidad y una actitud valiente…piensas: en un par de horas todo habrá pasado…pero todo lo positivo de ese pensamiento de disuelve cuando estás dispuesta a desayunar algo y no puedes…de ese problema no comentaré nada porque la única solución es comer…y evidentemente no es una solución válida.

Salgo de casa después de haber ido al baño unas 4 o 5 veces de lo nerviosa que estaba, llego al laboratorio y me pongo a la cola. Voy al baño. Espero 10 minutos. Avanza la cola. Voy al baño. Espero 10 minutos. Avanza la cola. Voy al baño. Espero 10 minutos. Avanza la cola. Voy al baño… (N dice que parezco Eduardo Mendoza narrando “Sin noticias de Gurb”)

  • PROBLEMA – los retortijones de barriga de los nervios.
  • SOLUCIÓN INUTIL – intentar aguantarse / encerrarse en el baño.
  • SOLUCIÓN ÚTIL – hablar con quien te acompaña (doy por hecho de que todos los que nos mareamos vamos siempre acompañados) y si tu no eres capaz de hablar, pide que alguien te hable.

Me llaman y aguanto la respiración, entro en la sala y se produce un curioso diálogo entre quien me va a pinchar y servidora:

– “Hola, S, verdad?

– “Me mareo”

– “Vale, no te preocupes, es un momentito. ¿Eres S, verdad?

– “Me mareo”

En ese momento el tiempo y los sucesos empiezan a correr como si alguien hubiese apretado el acelerador: me sientan, me tumban, me arremangan, me atan el brazo, me defiendo, me muevo, me calman, se me tapan los oídos, no puedo ver, no puedo tragar, no puedo respirar. Para estas situaciones:

  • PROBLEMA – consecuencias físicas del mareo como no oír, no ver o no poder tragar ni respirar.
  • SOLUCIÓN INUTIL – intentar ver, oír, tragar o respirar.
  • SOLUCIÓN ÚTIL – parece una tontería pero funciona. En ese momento debes concentrarte en algo muy concreto así que, si ya en la sala de espera estás mareado, sólo debes empezar a contar cosas: las rayas del suelo, las luces del techo, los libros que veas, las personas que hay…lo que sea! yo en la última consulta que fui, me empecé a encontrar mal y acabé sabiendo que el médico tenía 183 libros, 23 revistas, 78 cuadraditos en el techo, 3 hijos, 8 marcos de fotos con su familia y ya ni me acuerdo…lo más importante es que dejas de estar mareado.

Amigos, amigas, espero que os haya servido estos pequeños briconsejos y os dejo con el último:

Podéis ir a terapia, hacer hipnosis, intentar dar con el motivo de esta fobia pero es muy difícil llegar a él y muchas veces eso tampoco sirve de mucho. A mi personalmente, lo que más me ha ayudado a avanzar un poco en este tema es algo muy simple: ser la acompañante de todos mis amigos, familiares o conocidos para ir al médico. Ofrécete siempre que puedas. Al principio cuesta, incluso te encuentras mal pero después te acabas acostumbrando y esa sensación de superación es lo que te hace tener la esperanza de que algún día podrás superar todo lo demás.

S – El equipo de Me gusta o no

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